Un día cualquiera te levantas y te encuentras con un entorno desconocido (hasta ahora) para ti; miras a tu alrededor y reflexionas cuidadosamente la situación actual, te das cuenta de que tienes problemas con tu familia, con el estudio, en el amor, contigo mismo, etc. Y cuando piensas dedicarte a los anteriormente mencionados, recuerdas que debes hacer un ensayo de 200 líneas para tu profesor de Historia, 50 ejercicios de matemática, 3 artículos en Ciencia, un lexicográfico de 120 palabras y, la cereza del pastel, tienes que estudiar para los exámenes finales. ¡Bienvenido a la semana más pesada de toda tu existencia!
Tu mente se pone en blanco, piensas ¿qué hacer? ¿Cómo salir de esa incómoda realidad? Después de analizar unos momentos tu situación, comienzas a renegar de todo, piensas que no lo lograrás, que eres un fracasado, etc. Posteriormente a esto, el peor pensamiento que puedas tener llega a tu cabeza, tu futuro…
“¡Si no me pongo las pilas y estudio en este momento, voy a ser un fracasado!”, esta expresión resuena en tu cabeza, y llega el temido estrés, un estado de tensión física y emocional. La mente se altera y pierdes el control, ya no eres el mismo. Sin embargo, este estado no es del todo malo, pues tu cerebro está más alerta… el problema llega cuando el estrés se prolonga, y el cerebro se mantiene en “alerta”, aun cuando no es necesario.
Esta condición llega cuando hay situaciones que te pueden hacer sentir frustrado, enojado o nervioso. Y en los adolescentes es normal, todos nos estresamos y llegamos a sentir ansiedad en ciertos momentos. ¡Pero oye! Tómate las cosas con calma, aprende a distribuir mejor tu tiempo y vas a lograr todo lo que te propongas. Si eres un poco desorganizado, deberías realizar un horario, con las actividades que debes realizar durante el día.
Practica la resiliencia, no dejes que cualquier obstáculo de la vida te tumbe, tú puedes con todo. Te garantizo, que al final de la semana más pesada de tu vida, te sentirás un ganador, un placer enorme te hará regocijar de alegría… ¡Felicidades! ¡Has cumplido con todo! Las situaciones pesadas han sido hechas para volvernos más fuertes y resistentes a lo que nos presenta la vida, no te dejes vencer y busca siempre la forma de sacarle la vuelta a los problemas.
¡Ánimo y adelante, tú puedes con todo!


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